Camila tiene en su bolso un cuaderno. Tiene otros cuadernos en su casa. Camila viaja en tren y escribe en ese cuaderno que lleva consigo. Sabe que la gente la mira. Camila saca su cuaderno en el subte y sigue escribiendo, como viene haciéndolo desde su infancia, desde una edad que ella no determina. Dice que aprendió a leer y casi al mismo tiempo, a escribir.
Camila es Camila Samatha Paterek. Nació en San Vicente hace 25 años y hace casi dos meses publicó su primer libro, “Dejame que te cuente el mundo como yo lo veo”, un recopilatorio de poesías suyas que escribió a lo largo de su vida. “Mi maestra de primaria me decía que iba a ser escritora. Hoy en día la crucé y se puso a llorar cuando le comenté del libro”. En aquellos primeros años, los relatos que componía eran de fantasía. A la par de la escritura, Camila también dibujaba y pintaba. Dice que lo que más le gusta es poder pintar abstracto, no tener líneas que pintar de manera estructurada. Y quizás hay algo de esa forma de pintar en su poesía, ya que en su libro el estilo libre es el que predomina. “Cuando sos chico te ponés a pintar algo y sentís como que algo te libera, pero no lo razonás tanto. Yo escribo desde muy chica y creo que situaciones feas que pasé, feas y dolorosas, me ayudaron a escribir. Y te das cuenta que te sentís más liberado. De eso me daba cuenta de chica. Hoy lo veo aún más”.
Camila cursó la primaria en la escuela Nº1 de San Vicente, donde tuvo a la maestra que le leyó el futuro. Luego, completó el secundario en el San José y hasta hoy cursó varias carreras hasta que decidió la actual. “Estudio arteterapia con orientación en neuropsicología. Es para trabajar en salud mental. Es para tratar pacientes con patologías graves o no. También podés aceptar cualquier persona neurótica, como uno, personas que por ahí hacen terapia con un psicólogo y les cuesta hablar, expresar y no llegan. Mediante el arte, la escritura, podés trabajar. También soy acompañante terapéutica”.
Sus influencias a la hora de escribir las enumera variadas. “Leo muchísimo, novelas, de todo. De historia, de fisiología, de medicina, psicología, de arte. Los escritores que me han marcado: Herman Heese, Arthur Rimbaud, Alejandra Pizarnik. Me siento identificada porque escribían y expresaban determinado dolor en un sentido y también de su infancia, como que eso en un sentido cuando los leía me sentía identificada. Dylan Thomas, Borges, me siento identificada con la poesía europea. Me gusta Wisława Szymborska, es polaca. Julio Cortázar”.
Si bien la idea de publicar un libro la acompañaba desde hace años, en septiembre pasado decidió acercarse hasta una editorial a probar suerte. “También, uno tiene que tener un poco de autoestima, sentir esto va a funcionar porque si no, pensás ‘Quién le van a gustar las poesías, quien las va a leer’. Empezamos a trabajarlo en conjunto, tuve la posibilidad de ampliar alguna cosas y en las vacaciones empecé a modificar muchas cosas, tenías ganas de escribir, cosas nuevas o sobre lo mismo pero modificado”.
“Hay dolor amor, mucha metáfora. La metáfora tiene pensamiento abstracto, también hay mucho de eso. Quizás hay muchas poesías muy dolorosas. Era parte de un proceso mío de exponerlo. La poesía va agarrada de lo que uno siente. Por eso me daba como esa cosa de ‘huy, exponer esto que me pasa, me pasó o siento’. Yo creo que esto mismo de la escritura me ayuda muchísimo. A veces uno se quiere convencer de que no pasa nada, está todo bien, y tu pensamiento sigue ahí. Yo creo que sentándome a escribir tomé conciencia de las cosas que me pasaban. Si bien lo sé muy bien las cosas que me han marcado y lo que siento, no todo el mundo. También fue parte de un proceso. Hoy no me interesa que todo el mundo sepa de determinadas situaciones”. De todas las poesías que escribió, Camila recurrió a sus cuadernos viejos, de donde sacó algunas de las que publicó. Y no pudo rescatar otras que se perdieron para siempre: las que armaba en los borradores de su teléfono celular, que en algún momento dejó de usar, y las que publicaba en su blog personal, que se llamaba igual que su libro. Cerró la cuenta, el tiempo pasó y los servidores las sepultaron. De las que decidió sacar a la vista de todos, reflexiona: “Los elegí porque hay un reflejo. Me parece importante poder hacer de algo doloroso, algo feo poder tratar de transformarlo en algo positivo a pesar de que sea tan difícil. Casi nadie, hay mucha gente que no puede convivir con sus problemas o con sus dramas y más cuando es algo de tu infancia que te jode toda tu vida. Yo creo que de esta manera, por lo menos, es sacarlo de una manera. Qué se yo”.
Hace pocas semanas, Camila participó de la Feria Internacinal de Libro, donde la editorial le dio un espacio para presentar su libro, al que concurrió un nutrido grupo de personas, y luego le dispuso una silla y una mesa para firmar ejemplares. “Estoy en muchos grupos de escritores y hay gente concursando para poder estar en la feria. Digo: ¿Tengo la posibilidad de estar y no lo voy a hacer?’ Así que me animé y lo hice. La experiencia fue muy linda. Tuve dos fechas, la presentación fue el segundo sábado de la feria. Es re positivo eso por el comienzo. A la gente le llamaba la atención la tapa. Me buscó por Facebook un escritor que me contó que en la presentación de su propio libro estaba leyendo mi libro cuando podía, me dijo que le había gustado y que veía que había mucha influencia de Spinetta y los Beatles y me había puesto que que me gustaran los Beatles y que escriba hablaba muy bien de mí. Me pareció re importante. Esas cosas son las que llenan más”. Al reconocimiento de poder estar en la Feria del libro se le suma el del Concejo Deliberante local, que el pasado 16 de mayo declaró de interés legislativo, cultural y artístico su publicación.
Cuenta además, algo sorprendida, que en la Feria se acercó a sacarse fotos con ella personas que no conocía y que aprovecharon para felicitarla. Pensando a futuro dice que si, que le gustaría escribir otro libro y ya está trabajando, aunque quizás sea algo de narrativa más que poesía. “Como siempre me gustó escribir, creo que esto recién empieza. Voy a seguir escribiendo y trabajando de lo que estudio también”.
Hojas secas
cayendo de árbol naranjo,
Mis pensamientos desvanecidos en un mar de delirios
Vida, devuélveme
lo bello
de los días,
que el sol no llega
si vos no lo esperas.
Mariano Santos Chamale

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